– En 2018, un turista irlandés recibió un golpe en un local lleno de testigos y cámaras que terminó por causarle la muerte en el Hospital

– En el juicio el pasado mes de mayo, el único acusado fue absuelto al probar que estaba dentro del local mientras la víctima era agredida en la cabeza

– Tres años después, el crimen sigue sin resolver

“Juro por mi hijo que soy inocente”. Las últimas palabras del británico Paul Lee Waugh resonaron en la sala de juicios de Palma de Mallorca donde se enfrentaba a una condena de 15 años por homicidio. La frase contrastaba con la decisión judicial anterior, que había tenido al acusado en prisión preventiva durante dos años. Y lo hizo todavía más cuando el jurado le declaró poco después inocente de todos los cargos. Paul no fue la persona que mató a un compatriota de un golpe en la cabeza en abril de 2018 en Magaluf.  Para la Justicia, el portero británico es inocente, pero la injusticia es doble: a día de hoy, la muerte del joven irlandés Aaron Henderson, de 32 años, sigue siendo un crimen sin resolver en España

El caso del joven irlandés, fallecido tras una pelea en un bar de Magaluf el 30 de abril de 2018 recuerda en varios de sus componentes al del joven gallego Samuel Luiz, asesinado en La Coruña mientras caminaba por la calle. Samuel encontró la muerte a manos de una turba por la que han sido detenidas ya seis personas. Hay testigos, pruebas médicas, autopsia y cámaras de vigilancia. Como en el caso de Aaron Henderson, que falleció tras un fuerte golpe en la cabeza en un bar, a la vista de mucha gente. Un ejemplo de lo complicado que se tornan en ocasiones este tipo de investigaciones, en las que es crucial determinar el grado de participación de cada individuo.

En el caso de Samuel, la Policía considera que tiene ya encausado al núcleo de personas que participó en la agresión. En el caso del turista irlandés, fue la Guardia Civil la que señaló como presunto autor al portero y relaciones públicas de la discoteca en la que estaba la víctima. Algo que no se ha confirmado en el juicio, donde hubo tres elementos vitales para que Paul Lee Waugh quedara libre: la autopsia, que determinó como causa de la muerte una complicación surgida tras una intervención quirúrgica tras un fuerte golpe en la parte lateral izquierda de la cabeza, un informe pericial sobre las imágenes de aquel día, que concluye que alguien sin identificar propinó una patada a la víctima mientras estaba en el suelo, y la declaración de un testigo, un compatriota británico que mantuvo también la versión de que fue otra persona la que le pegó al fallecido esa patada en la cabeza mientras estaba en el suelo.

«He visto a alguien saltar encima de su cabeza»

Eran las 2:18 de la noche cuando el joven Aaron arrancó una discusión con su novia dentro del pub Mulligan’s de Magaluf. La tensión llegó a tal punto que la víctima empujó a su pareja y fue recriminado por la camarera del local. Poco después, Henderson amenazó a la camarera con un vaso, que lanzó acto seguido a una ventana, según el sumario del caso. 

Fue entonces cuando Paul Lee Waugh entró en escena, preguntó a su compañera lo que había sucedido y salió después del local en busca del turista irlandés, en evidente estado de embriaguez. En el juicio, el trabajador del local reconoció que le dio esa noche un bofetón en la cara con la mano izquierda. Algo que todos los testigos confirmaron. 

A las 2:42 se produce una primera llamada a Emergencias, donde los testigos relatan que hay una persona en el suelo ya que ha sufrido una agresión. Uno de ellos reporta en ya en ese momento que tras un primer golpe, alguien le ha dado una patada en la cabeza mientras estaba semi inconsciente en el suelo. Otro mantuvo a los agentes que el golpe en la cabeza se produjo cuando el portero de un local contiguo, con un peinado rapado en los laterales, intentaba reanimarlo con agua y le soltó de golpe mientras estaba inconsciente para no manchaerse los zapatos. En un primer momento, los servicios médicos atendieron al herido, que se quedó descansando en la acera contigua al local y declinó asistencia sanitaria. 

A las cinco de la mañana, una segunda llamada a emergencias refiere que el estado del agredido ha empeorado, por lo que es trasladado de urgencias al hospital de Son Espases, donde fallece al día siguiente. Según el sumario del caso, la autopsia revela una importante herida  importante contusión en la parte lateral de su cabeza que afectó al cerebro. Pronto, los informes de la Guardia Civil se centraron en el portero del local que había agredido a Henderson a la vista de todos. El 8 de mayo de 2018, el trabajador de la discoteca fue detenido junto con el dueño, acusado de encubrimiento al asegurar que las cámaras de seguridad del local no estaban operativas, algo que no era real y que finalmente ha sido uno de los elementos de peso para que Paul Lee Wuagh no fuera condenado.

La escena de la patada

Así, el homicidio del turista irlandés fue grabado por cuatro circuitos de cámaras de seguridad distintas: el del bar donde estaba con su pareja, el de un establecimiento de comida rápida que estaba enfrente, el de un comercio aledaño y las que el Ayuntamiento de Clavià tiene instaladas en la zona. Aun así, no hay un plano claro en ninguna de ellas de lo que sucedió a la salida del local, donde supuestamente el joven recibió la patada que le costó la muerte mientras estaba tendido en el suelo. 

Con estos mimbres, la defensa del acusado, el letrado Francisco Jesús Terrassa Ortuño, encargó un complejo informe pericial sobre las diferentes grabaciones, sucesos y documentación del procedimiento, hasta determinar según sus conclusiones que la víctima sufrió una patada en la cabeza mientras estaba ya abatido y la gente se arremolinaba a su alrededor. Los peritos del acusado, de la consultora New Key Technology, tras minuciosos análisis concluyeron que el causante de la patada era una persona con barba y pelo estilo marine tal como reflejan en el informe antropomórfico y en el resto de la pericial, algo que no era compatible con el acusado, para el que la Fiscalía pedía 12 años de condena y la acusación particular 15. Además, en el momento en el que se produce la patada según el peritaje, el acusado estaba dentro del local grabado por otra cámara.

Esa misma versión fue confirmada por un testigo imparcial. Un británico que desde el primer momento mantuvo en sus declaraciones ante los agentes que el joven había sufrido una patada mientras estaba en el suelo. De hecho, en su primera declaración ante la Guardia Civil explicó incluso que había sido intimidado por el personal de la discoteca para que no hablara de ese tema “No has visto una mierda. Nadie le ha dado una patada en la cabeza a nadie, así que tú no has visto nada”

Esta misma versión de los dos agresores, mantenida en el juicio, fue explicada al 112 por una de las personas que llamó para alertar de la agresión la noche del crimen: “He visto a alguien saltar encima de su cabeza […] una persona fue golpeada y después otra le pegó una patada en la parte de atrás de la cabeza […] el chico está muy herido y con los ojos girados”. 

Inocente

El 4 de mayo de 2021, los nueve jurados que debían juzgar si Paul Lee Waugh acabó con la vida de Aaron Henderson y por lo tanto debía pasar 15 años en prisión, consideraron por unanimidad al acusado inocente. El veredicto explica que el manotazo del acusado no causó la muerte de la víctima e incluso apuntó que el acusado actuó en defensa de la pareja de la víctima, impidiendo que el fallecido fuera detrás de ella después de empujarla. Así, el portero del local fue absuelto, al igual que el dueño de la discoteca. Si no hay crimen, no puede haber encubrimiento. Tres años después, con cuatro cámaras de seguridad distintas, decenas de testimonios y declaraciones de cuatro testigos protegidos, sigue sin identificar la persona que pateó la cabeza del joven hasta provocarle la muerte.

Fuente: Niusdiario

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